Así llegó el ferrocarril a Rioverde, San Luis Potosí, MX
Por un momento regresé en el
tiempo.
El guardia de la estación me dijo
que el tren tardaría unos veinte minutos, así que tomé asiento y esperé.
Frecuentemente veía hacia el horizonte esperando distinguirlo a lo lejos, hasta
que mi espera fue interrumpida cuando el guardia se acercó y dijo que el tren
no iba a poder llegar.
Me encuentro en San Bartolo,
localidad del norte de Rioverde. Esperaba ver de cerca el ferrocarril de carga
que pasa por esa estación y tomar evidencias de una historia que poco a poco se
va desvaneciendo. Parado sobre la vía, observo lo que aún queda de los años que
se fueron.
LOS PRIMEROS AÑOS DE LOS VIAJES
EN TREN
El ferrocarril en México
La historia del ferrocarril en
nuestro país tuvo comienzo en 1873 con la inauguración de la línea que iba de
la Ciudad de México al puerto de Veracruz, durante el gobierno de Sebastián
Lerdo de Tejada (1872-1876). Fue construida por inversionistas ingleses y tomó
quince años terminar con la obra. Este era uno de los objetivos más perseguidos
por los gobiernos liberales.
Durante el gobierno de Porfirio
Díaz (1876-1910) se concretó ideal de que México contara con los servicios del
ferrocarril, que en esos años era el mayor símbolo de progreso para una nación.
De este modo, comenzaron a construirse una gran cantidad de vías férreas que
enlazaron a muchos pueblos y ciudades. Según investigaciones de la historiadora
Luz Carregha, a finales del Porfirito había el país contaba con 20 000
kilómetros de vías, que superaban por mucho los 900 kilómetros que había en
1977, cuando Díaz llegó a la presidencia.[1]
La misma historiadora señala que
el estado de San Luis Potosí fue el único por el que cruzaban las dos las
líneas más importantes, la del Ferrocarril Nacional Mexicano, inaugurada en
1888, y que comunicaba a la ciudad de México con Nuevo Laredo; y la ruta del
Ferrocarril Central Méxicano, que entró en funciones en 1890 y partía de
Aguascalientes rumbo al puerto de Tampico.[2]
Este impulso al ferrocarril trajo
consigo muchos cambios, principalmente en la economía, pero también en la
demografía y en la cultura de los lugares por donde pasaba el tren.
El ferrocarril en Rioverde
Desde que se supo en Rioverde que
la empresa del Ferrocarril Central Mexicano establecería una ruta hacia
Tampico, las autoridades locales encabezadas por el Paulo Verástegui (dueño de
las haciendas de El Jabalí, San Diego y La Boquilla), y su primo Franco
Verástegui (dueño de la hacienda Ojo de Agua de Solano, ubicada en Ciudad
Fernández), tuvieron un acercamiento con la compañía para estudiar la
posibilidad de que el tendido de vías se hiciera por esta ciudad.[3] Esta no
era una decisión fácil para la empresa, porque había otros hacendados en la
región que querían que el tren pasara por sus propiedades, tal es el caso de
los hermanos Javier y José María Espinosa y Cuevas (dueños de las haciendas
Santa Rosa de Angostura y Diego Ruiz, ubicadas al norte de Rioverde), así como
los propietarios de la hacienda de Cárdenas, los hermanos Díez Gutiérrez,[4]
quienes también hicieron la solicitudes correspondientes.
Los beneficios del ferrocarril
eran incuestionables. Contar con este medio de transporte permitiría a los
hacendados mover mercancías con más rapidez y en mayor volumen. Tomemos en
cuenta que antes del ferrocarril los viajes se hacían en caballos y carretas, y
un viaje podía durar semanas cuando se recorrían grandes distancias. De ahí la
importancia de que la vía pasara cerca de la hacienda.
Para lograr este servicio, los
hacendados tenían qué donarle terrenos a la compañía para la construcción de
los rieles y las estaciones, y ésta en cambio, construiría una estación en la
propiedad recibida. El problema era que si la vía pasaba cerca de una hacienda,
ya no pasaría por la otra. Por lo tanto, el hacendado que le hiciera una mejor
oferta a la empresa obtendría los beneficios del ferrocarril. Al final de las
negociaciones, los hermanos Espinosa y Cuevas y los Díez Gutiérrez lograron que
la ruta fuera trazada por Angostura y Cárdenas, dejando a Rioverde fuera del
paso del tren.[5]
Los Verástegui siguieron
negociando, y aunque habrían de esperar unos años más, sus esfuerzos dieron
frutos y en 1899 comenzó la construcción un ramal que partía de la estación de
San Bartolo, ubicada en la hacienda de Angostura, a 43 kilómetros de Rioverde,
para enlazar esta ciudad con la línea del Ferrocarril Central Mexicano que iba
hacia Tampico.[6]
Se tenían grandes expectativas de
que con este tramo despegara la economía de la región, pues la vía permitiría
una rápida distribución de productos de mejor calidad y a menor costo, tanto
hacia afuera como hacia dentro del municipio. Por esta razón, los hacendados
locales no vacilaron en usar dinero de su fortuna personal para juntar los
recursos suficientes y así poder costear las obras. Otra parte fue aportada por
los propios habitantes de Rioverde mediante una recaudación dirigida por Franco
Verástegui.[7]
Las obras fueron inauguradas el
25 de mayo de 1902 por el gobernador Ing. Blas Escontría. Y este día marcó el
inicio de una época muy próspera para Rioverde.
Inauguración del Ramal San
Bartolo-Rioverde
Ese 25 de mayo hubo una gran
fiesta en la ciudad. Desde la mañana, una multitud encabezada por autoridades
municipales y rioverdenses distinguidos se habían reunido en la estación para
esperar la llegada del Señor Gobernador, quien venía a inaugurar las obras
concluidas del ramal San Bartolo-Rioverde, y así dar comienzo a la era de los
ferrocarriles en esta demarcación. Esta visita también sería el viaje
inaugural.
Adolfo B. González, periodista de
esa época, describió lo acontecido durante el primer recorrido que hizo un tren
a Rioverde:
[El tren salió de San Luis Potosí
a las 10 de la mañana] Tres carros de primera y uno especial para el Sr.
Gobernador, componían el alegre tren de excursión […]. El pueblo de Cerritos
saludaba a su paso al Gobernante. Los rurales del Estado correctamente formados
[…], formaban valla a lo largo de la vía. La estación estaba coquetamente
engalanada.
[…] Ya columbramos la rica
vegetación de Rioverde, ya podíamos distinguir sus verdinegros naranjales, sus
hermosas huertas cuidadosamente cultivadas, ya aspirábamos su perfumado
ambiente cuando el tren moderó su velocidad; llegábamos al puente, al magnífico
puente de fierro que cruza el fecundante río de aquella privilegiada región del
Estado.
La comitiva toda se agolpó a la
ventanilla de los coches para contemplar aquélla magnífica obra. A los márgenes
del río se extienden elevados terraplenes reforzados por indestructibles muros
de cal y canto que aseguran la vía de las frecuentes inundaciones.[8]
Las palabras de bienvenida para
gobernador estuvieron a cargo del poeta Juan Barragán, quien teniendo como
escenario la estación del ferrocarril elegantemente adornada, pronunció un
discurso donde expresaba el significado que el ferrocarril representaba para
los rioverdenses. Cito las siguientes palabras:
Las poblaciones unidas de
Rioverde y Ciudad Fernández están de enhorabuena.
Sus laboriosos habitantes ven hoy
realizada una obra que por cerca de veinte años fue el constante anhelo de toda
esta comarca.
La mensajera del progreso, que
ayer tocaba a las puertas de nuestro hogar, está ya entre nosotros, anunciándonos
la buena nueva.
Saludémosle, señores al escuchar
el estridente silbato de este coloso de la moderna civilización, contestémosle
diciendo: “Bendito sea el Dios de la paz y honor mil veces a los obreros del
trabajo”.[9]
A lo largo del día se realizaron
numerosas actividades para continuar con los festejos, entre lo que destaca una
corrida de toros y una cabalgata por calles más importantes de Rioverde,
cerrando con un baile en el kiosco de la plaza principal.[10]
La ciudad estaba de fiesta. El
sentir de la población era que con el ferrocarril se había alcanzado el progreso.
Los beneficios del ferrocarril
Ciertamente el tren trajo consigo
muchos beneficios. Como se había previsto, se abrió mercado para los productos
del campo, se establecieron vínculos comerciales con otros productores y se
tuvo acceso a todo tipo de oportunidades, lo que le permitió a Rioverde salir
de su antiguo aislamiento.[11] Con ello, muchos habitantes se beneficiaron
económicamente. Tal es el caso del Dr. Eleno Cervantes, quien tomó la
iniciativa de comercializar los productos locales a gran escala; sobre se
dedicó a la exportación de naranja, que durante mucho tiempo fue el sostén de
la economía rioverdense.[12] El auge de este cítrico comenzó con la inauguración
de la vía férrea.
Por otro lado, en la hacienda de
San Diego, Don Paulo Verástegui incrementó la producción de maíz, mismo que
pretendía colocar en el mercado nacional haciendo uso del ferrocarril. También
invirtió en un moderno molino de caña que importó desde Inglaterra,[13] con la
idea, seguramente, de distribuir piloncillo y otros subproductos de la caña de
azúcar.
El tren significó no sólo
movimiento de mercancías, sino también de personas. Al emplearse como medio de
transporte, los rioverdenses con recursos suficientes comenzaron a hacer viajes
más seguidos a los Estados Unidos, ya fuera por negocios, estudios o
simplemente de paseo. Otros habitantes, con menos recursos, usaron esta vía
para ir en busca de trabajo a lugares cada vez más lejanos.
Y así como unos se iban, otros
llegaban. Por estos primeros años del nuevo siglo, llegaron a la región varias
personas de origen extranjero, principalmente dedicados al comercio, que
vinieron a probar fortuna y se establecieron en el municipio. Esto hace que hoy
en día muchas familias rioverdenses conserven el apellido de aquellos
inmigrantes.[14]
El ferrocarril también tuvo sus
costos. Más allá de lo económico,
destaca el hecho de que los arrieros se quedaran sin trabajo cuando el
transporte en carretas perdió importancia, o que muchos bosques hayan sido
talados para elaborar durmientes.[15] Sin embargo, la fiebre del momento hacía
que solo se vieran las ventajas, que en realidad fueron bastantes.
En futuros escritos se hablará
más de esta historia.
El tren recorrió por muchos años
su camino de hierro hasta Rioverde, casi abarcando todo el siglo XX. Hasta que
un día se supo que no llegaría más y su sonido se apagó en el ocaso del pasado
milenio.
Su historia se desvanece. En
algunos sitios la gente sustrae los rieles y los cambia por unos pesos, en
otros lados ocupan los durmientes para hacer cercas y en el peor de los casos
los usan como leña. En Rioverde, la
antigua vía desapareció para darle paso a calles de concreto.
Mientras contemplo estos rieles,
pienso en lo ingrato que es el progreso, pues hace que nos olvidemos de nuestro
pasado.
¿Qué es lo que queda
del ferrocarril en Rioverde?
[1] González, Adolfo B. Álbum Rioverdense.
Colección de escritos, datos históricos y estadísticos recogidos por Adolfo B.
González (1902). Estudio introductorio y notas de Luz Carregha Lamadrid.
México, El Colegio de San Luis/H. Ayuntamiento del Municipio de Rioverde, San
Luis Potosí 2001-2003, 2002, p. XIII.
[2] Carregha, Luz. Camino de
hierro al Puerto. Estaciones del Ferrocarril Central Mexicano en el estado de
San Luis Potosí. México, El Colegio de San Luis, 2003, p. 26-28.
[3] Solís, Miguel Ángel.
Ferrocarriles y recursos naturales: la construcción del ramal San
Bartolo-Rioverde, 1899-1902. En Antonio Escobar, Entretejiendo el mundo rural
en el “Oriente” de San Luis Potosí, siglos XIX y XX. México, El Colegio de San
Luis /CIESAS, 2009, p. 220.
[4] Carlos y Pedro Díez
Gutiérrez. Este último fungía entonces como gobernador del Estado de San Luis
Potosí.
[5] Carregha, Luz. Tierra y agua
para ferrocarriles en los partidos del Oriente potosino, 1878-1901.En Antonio
Escobar, Op. Cit., p. 192-193.
[6] Solís, Miguel Ángel.
Ferrocarriles y recursos naturales…, Op. Cit., p. 220.
[7] Carregha, Luz. Camino de
hierro al Puerto…, Op. Cit, p. 55.
[8] González, Adolfo B. Álbum
Rioverdense…, Op. Cit., p. 21-23.
[9] Ibid, p. 24-25.
[10] Ibid, p. 29.
[11] Alvarado, J. Jesús. La
familia Cervantes-Lucio. (Texto mecanografiado) Rioverde, s.a., p. 12.
[12] Ibid, p. 8.
[13] Falcón, Romana. Revolución y
caciquismo en San Luis Potosí. México, El Colegio de México, 1984, p. 27.
[14] Moreno, Sergio. Los orígenes
de una tradición migratoria hacia los Estados Unidos de Norteamérica en
Rioverde, S.L.P. 1910-1964. Tesis de Licenciatura, Universidad Autónoma de San
Luis Potosí, p. 38-39.
[15] En esta época el medio
ambiente no era una preocupación como ahora.









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