Así se fundó la parroquia del Dulce Nombre de Jesús, de Ciudad Fernández, SLP.



Ponencia presentada durante los festejos del CX Aniversario de la Parroquia.
Lic. Sergio Alejandro Moreno Ramírez
Ciudad Fernández, S.L.P.

4 de mayo de 2014

Hace más de 100 años, cuando el siglo XX recién comenzaba, se presentó en la región de Rioverde una época de llamativa prosperidad, no muy diferente a como ocurrió en gran parte del país. Hasta entonces, nos encontrábamos en la época del Porfiriato.

Seguramente, muchos recordaremos este periodo por ser la época en la cual gobernó Porfirio Díaz, a quien la historia nos ha presentado como el villano de la revolución Méxicana. Ciertamente, no negaremos que dicho presidente tuvo su lado criticable, sin embargo, a nivel regional, durante la primera década del siglo XX los símbolos del progreso eran cosa de todos los días.

Para 1902 se contaban en la región 30 molinos de caña, algunos de los cuales sigen en pie, aunque no en funciones. Pero que son huellas de la antigua economía local.[1]

Ese mismo año comienza a circular el periódico “El Independiente”, editado por el Sr, Fernando Vázquez. Incluía notas políticas e información general.[2]

Se inaugura la planta Eléctrica San Isidro por el Ing. Blas Escontría, gobernador del estado.[3]

Se inaugura el ramal San Bartolo Rioverde, por medio del cual la región quedaba unida, por medio del ferrocarril, con el resto del país.[4]

Se inaugura la escuela de Instrucción Pública para niños en Ciudad Fernández.[5]

El empresario Edward Doheny inicia la explotación petrolera en México, con la perforación de un pozo en ébano, S.L.P.[6]

Se crea la Estación Agrícola Experimental de Rioverde, ubicada en El Refugio.[7]

Se introduce el agua potable a Ciudad Fernández por tubería de fierro.[8]



En el ámbito religioso, también se dieron importantes cambios. Seguramente, ante el incremento de la población que se produjo durante estos años de progreso. En estos años, se comenzó la construcción de la capilla de Santa Elena y se erigieron las parroquias de Atotonilco y la del Dulce Nombre de Jesús en Ciudad Fernández.



Decreto de erección de la parroquia
Este es el contexto histórico en el que surge la Parroquia del dulce Nombre de Jesús, que hasta 1904 se mantuvo como ayuda de Parroquia de Rioverde, según consta en los libros más antiguos resguardados  en el archivo parroquial. A partir de este año, se independiza, por decirlo de algún modo, de la Paroquia de Santa Catarina de Alejandría, por decreto del Sr. Obispo Dr. Y Maestro Don Ignacio Montes de Oca y Obregón.

A continuación, se lee el decreto de la erección de la parroquia del Santísimo Nombre de Jesús, el cual se encuentra en el Libro de Providencias Diocesanas resguardado en este archivo parroquial con fecha del 1° de mayo de 1904, y que tuvo a bien investigar el Profesor Investigador del Colegio de San Luis, José Antonio rivera Villanueva:





“… el Doctor y Maestro D. Ignacio Montes de Oca y Obregón, por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica Obispo de San Luis Potosí, prelado doméstico de S.S. y asistente al solio pontificio…
=Convencido de que así conviene a la mejor administración de los sacramentos, después de haber consultado a nuestros consejeros natos, que son los miembros de Nuestro Venerable Cabildo, según lo manda el Derecho, hemos venido a erigir, como erigimos, en Parroquia la Vicaría de Ciudad Fernández, segregándola de Rioverde a la cual ha pertenecido hasta ahora. Además de los estrechos límites que ha tenido, comprenderá todo el territorio que media entre dicha parroquia de Rioverde, y la que acabamos de erigir en Atotonilco, y especialmente las haciendas de San Diego, Cieneguilla, Gallinas y Mojarras de Abajo.= Nos reservamos el derecho de precisar o rectificar estos límites, si fuere necesario, así como el de unión y división en general.
Nombramos a nuestro Convisitador el Canónigo D. Abraham Cantú y le damos poder suficiente para que el día de mañana 1° de mayo, inter missarum solemnia, lea en la iglesia parroquial de C. Fernández este decreto de erección, división y segregación, quedando desde luego erigida la nueva parroquia y debiendo hacerse sin tardanza la entrega al nuevo cura.[9]


En el resto del documento, se ordena dejar copia del mismo en los libros de Rioverde y Ciudad Fernández, volviendo el original a la Secretaría de Gobierno (Arquidiócesis). Fue redactado y firmado en la Hacienda de San José de Gallinas, el 30 de abril de 1904, por el sr. Obispo Ignacio Montes de Oca y Obregón, y por el secretario de Visita Ramón Aristigui.

Al día siguiente, el párroco Manuel E. Piña ejecuta el decreto y firma el acta correspondiente, junto con el párroco de Rioverde Bernardino Nava y el Canónigo Convisitador Abraham Cantú.[10]




Antecedentes de la fundación
Si bien la parroquia se erige hasta 1904, no quiere decir que el templo se haya construido en esa fecha o que desde entonces se haya empezado a venerar al santo patrono.
Más bien, desde hacía algunos siglos, la religión católica ya se encontraba muy arraigada en la sociedad y el culto al dulce nombre de Jesús posiblemente se haya originado en 1731, con la fundación de la Villa del mismo nombre.

Consideremos que antiguamente lo religioso iba ligado a lo político. Por esa razón, cuando se fundaba un pueblo, generalmente lo nombraban de acuerdo a un santo o santa. Para comprender un poco el proceso de consolidación de la religión católica en la región, y en particular en nuestra demarcación, escuchemos un fragmento de la historia local de Ciudad Fernández, investigada por el Lic. Alejandro Castañón Reyes, Director del Archivo Histórico de este municipio, la cual cito a continuación:

A la llegada de los españoles al territorio, se adentraron a la par los frailes franciscanos que establecieron las principales misiones en la zona Media: Fray Juan de Cárdenas y Fray Juan Bautista de Mollinedo. El primero en mención se dice que fundó una misión improvisada y no legitimada en la cuenca del río Verde, predicando el catolicismo.



Más tarde, Fray Juan Bautista de Mollinedo fundó de manera legal la misión de Santa Catarina, núcleo, de la villa de Santa Catarina del rio Verde, en territorio que hoy pertenece a Ciudad Fernández, el 1 de julio de 1617.

Para ese entonces, los españoles tenían prohibido acercarse a los pueblos de indios, sin embargo, esto no fue impedimento para que los europeos incomodaran a los naturales. De la fecha hay mucha noticias de conflictos entre un grupo y otro, saliendo perjudicados mayormente los indios.
Por causas ignoradas y sin saber fecha, los indios abandonaron el lugar y se trasladaron al Palmar, lugar que ocupa la actual ciudad de Rioverde.

Al estar libre las tierras que antiguamente pertenecían a los indios, los españoles solicitaron permiso para la fundación de una villa de españoles, comprometiéndose a evangelizar y proteger a los indígenas del lugar. El 9 de enero de 1694 se funda la villa de Santa Elena, por orden del conde de Galve, virrey de esa época. Al parecer, había en dicha villa de españoles un Hospital y Hermandad, custodiado por indígenas a quienes se les encomendó el culto a Santa Elena, y quizá por esa razón la villa fue bautizada con ese nombre. Es aquí donde los datos se pierden y surgen las especulaciones. En algún momento, los indígenas abandonaron el lugar y trasladaron la imagen a otro lugar. Muy probablemente al lugar donde se ubica actualmente la capilla de Santa Elena en Rioverde.[11]



En 1731, se ordena un nuevo repartimiento de tierra en la villa de Santa Elena, así como la merced de Agua de la Media Luna; y la villa cambia de nombre,  llamándose Villa del Dulce Nombre de Jesús; aunque muchos autores hablan de una refundación.

El nombre también se prestó a muchas confusiones. En documentos de archivo posteriores a 1731, se le sigue nombrando al lugar o villa de Santa Elena o villa del Dulce Nombre de Jesús. En ocasiones se juntan los nombres, quedando Villa de santa Elena del Dulce Nombre de Jesús. De igual forma, en los archivos parroquiales aparecen los nombres Villa del santo Nombre de Jesús o bien, Villa del Dulcísimo Nombre de Jesús para referirse al lugar.

En 1828, con fecha del 4 de septiembre, la villa pasa a ser ciudad y el Dulce Nombre de Jesús fue sustituido por el Fernández, en honor al prócer local Juan José Zenón Fernández.

En lo que respecta al templo, los datos obtenidos son los siguientes:

En 1829, en un Plan Estadístico elaborado por autoridades de Ciudad Fernández, se describe que existía en la ciudad una parroquia cuyo curato estaba sujeto al de Rioverde. Tenía un ministro asistente y no tenía misiones.

En otro documento, que contiene datos de la Srita. Josefina Martínez, del cual se tiene copia en el Departamento de Historia del Museo Nacional de la Cd. De México y datado el 2 de abril de 1937, se habla de que el templo lo comenzó el C. J. María Zenón en 1822, concluyéndose en 1841. Mas no se tiene otro registro de este hecho.[12]



Los tesoros de la parroquia
Los archivos parroquiales resguardan importantes documentos de un valor incalculable. Los datos que ahí se encuentran nos ayudan a recrear nuestra historia y a no perder de vista nuestra identidad, después de todo, la historia para eso sirve.

Cómo nos gustaría contar con información más añeja, pero los libros más antiguos datan de 1760,  durante los primeros años de la villa del Dulce Nombre de Jesús. Desde entonces, a la fecha, hay registro en la parroquia de los procesos más importantes en la historia de la villa y del municipio.

Encontrar esta historia no es fácil. No es como llegar a una página de internet y copiar el texto. Armar el relato requiere, para empezar, mucha paciencia, porque en ocasiones es como encontrar una aguja en un pajar.

Como si fueran piezas de rompecabezas, los datos se buscan, se encuentran y se ordenan para  describir, con un toque de imaginación, cómo era la sociedad en aquellos años tan lejanos.
De este modo, sumergiéndonos en este mar de datos, encontramos información de este tipo:

1.     Se supone a la villa del Dulce Nombre de Jesús era una era de españoles que fue fundada para separar a estos de los indios que vivían en la villa de Santa Catarina. Pero, por lo que pudimos encontrar, la realidad era algo diferente. En esos años, la población estaba constituida por muchos grupos, entre los que se encuentran, por supuesto, los españoles, pero también había indios, mezclas raciales denominadas castas, entre los que destacan:mestizos, mulatos, lobos, coyotes, castizos y moriscos.   Y si tomamos el número de bautizos como referente, podemos decir que en la villa vivían más indios y mestizos que españoles, y que éstos últimos eran un grupo muy reducido. De este modo, podemos imaginar echar un vistazo a nuestras raíces.[13]

2.     Encontramos que los apellidos más antiguos en Ciudad Fernández son el Olguín, el Zepeda y Arcos, además del Gallegos, Izeta y Montalvo.[14]

3.     Encontramos datos del Gral. Juan José Zenón Fernández de Arcos, nacido el 23 de junio de 1782 en esta villa.[15]

4.     En años más recientes, los datos nos permiten reconstruir los efectos que provocó la Revolución en el municipio, así como  los periodos de hambrunas y epidemias que provocaron importantes flujos migratorios.[16]

5.     Finalmente, podemos localizar los momentos en que se inició la migración hacia los Estados Unidos, que hoy en día sigue siendo una manera común de salir adelante.[17]

Por estas, y muchas razones aún ocultas en los legajos, yo le llamo a estos documentolos tesoros de la parroquia.



La historia reciente de la parroquia
El 17 de agosto 1970, siendo Obispo don Estanislao Alcaraz, fe desmembrada de esta comunidad la parroquia de Nuestra Señora del Refugio, por considerar excesivo el número de fieles y demasiada la amplitud del territorio, haciendo menos adecuada la labor apostólica de las Parroquias de Santa Catarina y del Dulce Nombre de Jesús.    

Se designó como sede de esta parroquia, el templo que se encuentra en el pueblo de El Refugio, antes Callejones, y como titular a la Santísima Virgen del Refugio que se venera en dicho lugar. Fue nombrado como párroco el Pbro. Dionisio Juárez Guerrero. En el mismo decreto, se modificaron los límites de esta parroquia con la de Santa Catarina, quedando como línea divisoria entre dichas parroquias, la vía del ferrocarril hasta el cruce con la acequia Los Alonsos, y de ahí siguiendo la acequia hasta llegar a la carretera a San Luis. Este decreto entraría en vigor hasta el 12 de septiembre. Ese mismo año, el 24 de noviembre, se traslada la fiesta titular de la Parroquia del 2 al 4 de enero:
“Accediendo a la petición del Sr. Cura D. Fernando Martínez y de los fieles  de la Parroquia del Dulce Nombre de Jesús, decretamos que en adelante la parroquia se celebre cada año el día 4 de enero, con el grado litúrgico de Solemnidad, en la Misa y en el Oficio”.[18]
Posteriormente, en la década de los 90 y por un corto tiempo, se segregaron  las comunidades de San Diego y Buenavista de la parroquia del Dulce Nombre de Jesús, pasando a formar parte del Refugio. Pero en el año 2002, San Diego fue erigida Parroquia, independiente de El Refugio.[19]

Hoy en día, la parroquia ha reducido considerablemente su extensión territorial, abarcando solamente la cabecera municipal de Ciudad Fernández, específicamente, las colonias Casa Blanca, Campestre Gama, Democracia I y II, El Alto, El Altillo, Frontera, Galeana, La Morita, así como los fraccionamientos San Isidro, Las Palmas y Jardines del Alto.[20]

Al equipo sacerdotal lo complementan los diversos grupos y movimientos que participan activamente en diversas actividades de la parroquia, tal es el caso de los movimientos de Renovación, Cursillos de cristiandad, Apostolado de la Oración, Adoración Nocturna, Pastoral Juvenil, Vela Perpetua, Talleres de Oración y Vida, Acción Católica, Movimiento Familiar Cristiano, entre otros; así como los equipos de catequistas que desde las colonias siembran la semillas de fe en los niños y jóvenes.

En esta sociedad actual, tan materialista y tan carente de valores, donde la persona se ha visto reducida simplemente a una fuente de dinero o a un producto desechable, los postulados de la Iglesia católica han sido cuestionados.

Sin embargo, estos mismos postulados, entre los que destaco la oración, el amor al prójimo y hacia uno mismo, la actitud de servicio, el perdón, y tantos valores presentes en el evangelio, representan la medicina espiritual para una sociedad en crisis ante la falta de sentido de vida de sus habitantes.







[1] J. Alvarado. Datos cronológicos de Rioverde, S.L.P. Sin edición, sin año. Texto mecanografiado en formato electrónico, p. 226.
[2] Ibíd., p. 225.
[3] Ibíd., p. 226
[4] Ibídem
[5] Ibídem
[6] Ibíd., p. 227-228
[7] Ibíd., p. 228.
[8] Ibíd., p. 233.
[9] Archivo Parroquial de Ciudad Fernández, S.L.P. Libro de Providencias Diocesanas de la Parroquia del Santísimo Nombre de Jesús. Folio 1f y v. Investigado por el Profesor-investigador del COLSAN, José Antonio Rivera Villanueva.
[10] Ibídem
[11] Alejandro Castañón. “Reseña de los cultos religiosos de Ciudad Fernández (Cabecera Municipal). Archivo Histórico de Ciudad Fernández, S.L.P.
[12] Ibídem
[13] Libro de Actas de Bautismo, 1764-1778. Parroquia del Dulce Nombre de Jesús, Ciudad Fernández, S.L.P.
[14] Ibídem
[15] Ibídem
[16] Sergio Alejandro Moreno. Los orígenes de una tradición migratoria hacia los Estados Unidos en Rioverde, S.L.P. 1910-1964. Tesis de Licenciatura en Historia.
[17] Ibídem
[18] “Personas y Comunidades. Compartiendo nuestra historia”. Año I, Marzo-Abril de 2008, página no legible.
[19] Ibídem
[20] Ibídem


 

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