Así se fundó la misión de la Divina Pastora. Rioverde, SLP
Dentro de la cuenca del río
Verde, se extiende un amplio valle que llega hasta los municipios de Villa
Juárez y Cerritos y que es conocido comúnmente como El Llano, en donde
predominan tierras salobres, que poco sirven para la agricultura; y escasas
fuentes de agua potable.
En esa zona se fundó la misión de
la Divina Pastora de las Piedra Negras a mediados del siglo XVIII, más de un
siglo después del establecimiento de las otras misiones que conformaron la
Custodia del Río Verde; siendo la última en conformarse. Desde su fundación, la
Divina Pastora se erigió como un puesto clave en la frontera con la Gran
Chichimeca, que tenía como objetivo resguardar a los indígenas que habían sido
bautizados y pacificar a los grupos nómadas que hostilizaban la demarcación.[1]
Los datos de su fundación son un
poco confusos, pues hay distintas versiones sobre sus fundadores y la fecha en
que se formó. Se dice, por ejemplo, que fue en 1744 por Fray Francisco Marín, y
otra versión apunta que fue en 1751 por Fray Santiago Cisneros. Con base en la
información documental se puede deducir que su fundación ocurrió entre 1753 y
1756 y estuvo a cargo del Coronel José de Escandón y el capitán Francisco de
Mora con el propósito de congregar y convertir a la religión católica a los
indígenas pames que habitaban en esta parte de la cuenca del río Verde[2].
Para entonces, ya se había
establecido la hacienda de Angostura, cuyo dueño era don Fernando García, y
dentro de sus tierras había unos terrenos en los que vivían cerca de cien
familias de indios congregados. En un momento se pensó repartir a otras
misiones a esa población, pero se optó por adquirir esas propiedades y formar
una nueva misión[3].
Para esto, don Francisco de Mora
decidió comprar la hacienda y otorgar después la tierra para la fundación de la
congregación. Lo anterior se llevó a cabo y abasteció a los indígenas de maíz
para su manutención, y algunos bueyes y aperos de labranza para hacer producir
las tierras. También aportó dinero para la construcción de la capilla con sus
respectivos accesorios.[4] Con esto, se logró establecer la misión de la Divina
Pastora, que pertenecería a la Custodia del Río Verde y al Obispado de
Michoacán.
En 1757 se ordenó medir y
amojonar la demarcación para que quedara debidamente delimitada y evitar
problemas de tierras posteriormente.
…desde la puerta de la capilla
midieron a los cuatro vientos cincuenta cordeles de a cincuenta varas, los que
por oriente y norte lindaron con tierras del capitán Mora, por el poniente con
tierras de don Miguel de Zepeda, y por el sur con la hacienda de Mojarrillas,
perteneciente a don Silvestre Hernández. En cada uno de los puntos terminales
se puso la correspondiente mojonera, y en seguida se formó el cuadro, sin la
más leve contradicción, antes con regocijo de los congregantes.[5]
Pero los conflictos no pudieron
evitarse y comenzó una disputa de terrenos entre el ahora dueño de la hacienda
de Angostura, don Francisco de Mora, y los habitantes del pueblo de Pastora.
Cabe mencionar que el hacendado había sido designado para proteger a los
indígenas y asegurar su bienestar. Casos como este no fueron hechos aislados,
sino que fue uno de los problemas que aquejaron los pueblos de indios con los
terratenientes. Algo similar ocurrió con los habitantes del pueblo de Santa
Catarina Mártir del Rioverde y el hacendado Luis Cárdenas.
En el caso de Pastora, su
gobernador Pedro Vázquez se quejó ente el Ayuntamiento de la ciudad de Tlaxcala
de que el señor Francisco de Mora se había apropiado de las tierras del pueblo,
asegurando que pertenecían a su hacienda. Después de esto, despojó a los indios
de sus hogares y mandó destruir las casas y la iglesia, mientras que a él lo
había hecho prisionero y ordenó enviarlo a la cárcel de San Luis Potosí[6].
En ese tiempo, se enteró que
Francisco de Mora había terminado por adueñarse de las propiedades, y a los
indios los reubicó en tierras “inservibles y salitrosas en donde no tienen los
miserables naturales ningún alivio, pues es tierra infructífera…”[7],
obligándolos también a laborar en su hacienda.
Su gobernador logró escapar y se
refugió en las serranías por un tiempo. Después viajó a Tlaxcala donde presentó
la queja. La noticia llegó hasta el virrey, quien promulgó un decretó que
exigía la restitución de los sembradíos que fueron despojados a los indios y su
retorno al lugar donde se habían congregado originalmente, pero no se tiene
noticia de que se haya hecho efectiva la orden.
Mientras tanto, poco a poco se
fueron estableciendo las viviendas y el pueblo fue adquiriendo su forma
habitual a medida que crecía la población, compuesta en su mayoría por
indígenas y tan sólo un español. El número de habitantes fue creciendo
considerablemente de tal forma que en 1764, en tan sólo diez años, ya sumaban
trescientas veintiocho familias que hacían un total de mil setecientas sesenta
y seis personas[8].
Esto adquiere mayor importancia
si se considera que un par de años atrás, entre 1762 y 1763, aparecieron una
serie de epidemias, como la viruela y el matlazahuatl, que redujeron la
población en grandes proporciones[9].
El desarrollo del pueblo durante
las siguientes etapas de la historia mexicana sigue siendo una interrogante. De
esto solo existen algunas noticias dispersas, pero resultan insuficientes para
conocer y describir procesos tan amplios como la Independencia, la República
Restaurada, el Porfiriato o la Revolución
y su impacto a nivel local.
Algunos datos indican que la
Villa de Pastora se constituyó como un centro comercial muy importante, sobre
todo durante las fiestas religiosas y que durante la Revolución Mexicana se
perdió la tranquilidad que habían disfrutado sus habitantes por mucho tiempo.
Que por esa misma situación el pueblo se fue quedando sin gente al ser saqueado
por hermanos Cedillo y que, finalmente, se redujo a Delegación y terminó
formando parte del municipio de Rioverde durante el gobierno de Gonzalo N.
Santos.
[1] López R., Eduardo. La evangelización
de una zona marginada en la Nueva España. Custodia Franciscana del Río Verde.
Siglo XVII. Pontificia Universitas Gregoriana, 1997, p. 153.
[2] Velásquez, Primo F. Historia
de San Luis Potosí. México, Colegio de San Luis/Universidad Autónoma de San
Luis Potosí, 2004, Tomo II, p. 236.
[3] Verástegui, Eugenio.La Misión
de la Divina Pastora de las Piedras Negras. s.a, s.l.e., p. 7.
[4] Velásquez, Op. Cit., p. 237.
[5] Ibid, p. 237.
[6] Vrerástegui, Op. Cit., p.
12-14.
[7] Ibid, p. 14.
[8] Velásquez, Op. Cit. p. 238.
[9] Ibid, p. 238.








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